En julio del año pasado, la entidad asistía, con comida, a 66 personas en situación de calle. Hoy, los recorridos nocturnos de “Sumando Voluntades” -abarcan desde la calle 527 hasta la avenida 72 y la avenida 131 a la calle 119- alcanzan a 90 adultos que viven bajo algún “techo” de la vía pública. Y justamente en estas épocas en que crece el número de gente que duerme a la intemperie es cuando la ong -dedicada en particular a ayudar a ese sector social tan vulnerable- menos recursos dispone. Tal es el pedido de auxilio, que sus directivos apuntan a recibir como donaciones lo más básico que hay una alacena: leche en polvo, salsa de tomate en botella, azúcar, yerba y aceite.
“Con solamente una buena provisión de esos alimentos podríamos mantener los programas sin tantos sobresaltos”, explica Nancy Maldonado.
Ocurre que son distintas las asistencias que cumple la entidad. Por un lado, le brinda una bandeja de cena, todos los días, a la gente que vive en la calle; a ese sector también le acerca desayunos (una infusión y medialunas que le donan panaderías) tres veces por semana. Pero, además, atiende a 22 personas que no tienen donde vivir y están alojadas en el parador de 6 entre 37 y 38 y a 6 que alberga el dormicentro de 8 entre 37 y 38. En ambos casos, esos huéspedes reciben un desayuno, un almuerzo, una merienda y una cena.
Las cuentas “no le da” a “Sumando Voluntades”. Al tiempo que aumenta la cantidad de personas a asistir, disminuyen las donaciones de los particulares (“No recibimos ningún subsidio oficial, ni de la Municipalidad, ni de la Provincia ni de la Nación”, aclara la dirigente) y se incrementan los costos de mantenimiento de los paradores. Por ejemplo, en enero, por el consumo de luz, entre los dos espacios, gastaron $6.900; por el servicio de gas, $9.800; y por el suministro de agua, $950. “Pagamos carísimos los servicios y encima ahora aumentan otra vez”, dice.
Otro signo de la angustiante situación que viven no ya las personas en situación de calle sino las familias de los barrios de la periferia se advierte cada domingo mientras se desarrolla la feria americana que durante un tiempo le sirvió a la institución para reunir ingresos, pero que desde hace varios meses perdió su finalidad original. “La gente no nos compra la ropa; más bien se acercan para que le donemos. Ayer -por anteayer- fueron 80 familias de distintos barrios de la periferia para retirar ropa y alimentos”, cuenta Maldonado, muy preocupada por la crisis que atraviesa “Sumando Voluntades”.
En estos días, las zonas donde más se ven personas en situación de calle son: la Terminal de Ómnibus, las guardias de los hospitales San Martín, Rossi, Gutiérrez, San Juan de Dios, el Parque Saavedra y las plazas San Martín, Moreno e Italia.
Las donaciones, informó Maldonado, se reciben todos los días, de 15 a 20, en diagonal 108 entre plaza Olazábal y 37.
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